ECUADOR Y EL MERCADO INDIGENA* DE SAQUISILI



ECUADOR Y EL MERCADO INDIGENA* DE SAQUISILI.
Una vez a la semana de esta pequeña ciudad cobra vida con un colorido mercado que ocupa siete plazas y sigue siendo muy auténtico, su mayor atractivo reside en su feria de ganado. Además de esta plaza, existen otras seis más, que en conjunto identifican a la feria de Saquisilí desde hace más de cien años. La feria de Saquisili es una de las siete que se realizan en este cantón de Cotopaxi, ubicado a setenta kilómetros al sur de Quito.
Cada mañana con el frío de las montañas de los andes sus pobladores originales, principalmente kichwas ataviados con sus vestimentas típicas recorren kilómetros andando o en camioneta, iniciando el camino hacia la feria de Saquisili. Un día a la semana para poder vender su ganado, una jornada larga de frío y calor. Larga de negociación, de espera. En la plaza –que en realidad es un espacio abierto y sin forma de plaza– se escucha el ir y venir de compradores, vendedores y revendedores. Se ofrecen y se compran vacas, caballos, ovejas, alpacas, llamas, vicuñas y cerdos. La venta de otros animales: gallos y gallinas, pavos y patos, cuyes, conejos, gatos y perros es, por ejemplo, una de las características de la plaza Rocafuerte, más conocida como plaza de los muebles. Esto, porque antes lo que más se comercializaba en el lugar eran camas, cómodas, sillas, aparadores y más muebles de madera, que ahora han quedado relegados a una esquina de la plaza. Junto a su emblemático mercado de animales, puedes recorrer otras seis plazas más; carne y pescado, utensilios, vestidos tradicionales, maíz, sustento de sus vidas, así como otros granos y vegetales. En las plazas Gran Colombia, 18 de Octubre y Kennedy, es la venta de frutas, verduras y legumbres. En esta última como en la Rocafuerte también se aprecian “las grandes ofertas del día”, que es como llaman los vendedores al remate de varios artículos, en medio de un círculo de posibles compradores y muchos curiosos. Hoy, uno de los espectadores “se hace acreedor” a un juego de hilos de varios colores, más agujas y tijeras por “el módico precio de un dólar”. Antes, sin embargo, la particularidad de la plaza Kennedy era la venta de artículos de barro, que ahora son contados; mientras, la Gran Colombia ha logrado conservar su característica principal, la venta de papas, producto que da nombre a la plaza. Aquí se encuentra el tubérculo en todas sus variedades: chola, semi chola y súper chola, leona, esperanza, cecilia y la conocida como “fruit”, utilizada para hacer papas fritas. El viajero llega también hasta este mercado y ya cuenta con un rinconcito donde ver artesanía de los andes, es la característica de la plaza 18 de Octubre –la plaza de ponchos– es la venta de telares, tejidos, artesanías y ponchos. Acá vienen indígenas de Otavalo y artistas de Ibarra y Quito. Llaman la atención de los turistas obras de arte como las de Carlos Contreras, quien ofrece pinturas de niños indígenas, paisajes andinos y coloridos animales en técnica mixta, repujados y acuarelas con relieves de harina de maíz. También destaca un espacio destinado a siete costureros, que con viejas máquinas hacen zurcidos, levantan bastas de pantalones, pegan cierres y hacen arreglos al instante a cualquier prenda de vestir.

Saquisili es una pequeña ciudad con poca infraestructura para el viajero, eso si asegura una agradable visita a sus gentes y cultura. Un hotelito situado en la plaza principal es prácticamente la única opción para iniciar la jornada en el mercado muy temprano a partir de las 4 de la mañana. Esta a unos 10 minutos caminando de la plaza de venta de animales. Es pequeñita y facil de recorrer cuenta con alguna pequeña sombrerera tipica, talleres de confección y lugares típicos para comer o mejor dicho tomar el almuercito, básicamente conforman esta ciudad. La gente del lugar es acogedora y amable, su mayoría kichwas, son gente respetuosa que requieren del mismo trato que ofrecen, lucen con elegancia sus vestimentas típicas, sus colores andinos. Se molestan cuando son tratados como sujetos pasivos del paisaje. No les gusta ser fotografiados, al menos sin que antes se pida permiso o al menos trueques una sonrisa por esa fotografía. Cada una de estas personas, es una historia viva, curtida por las duras condiciones de vida de los Andes. Sus frágiles economías, necesitan de la venta de estos animales u otras mercancias. Las negociaciones son duras, horas pueden llegar a duran por un buen animal. Mal si termina el día y han de volver con sus animalitos de vuelta a la comunidad. Este pequeño lugar nos regala con las vistas de sus cordilleras, de sus picos nevados. El mercado de los animales termina pronto sobre las nueve de la mañana, aunque algunas negociaciones se demoran más tiempo. Fotográficamente es toda una experiencia, una oportunidad para mezclarse con sus gentes y sus tradiciones. Es, además, la evidencia de una tradición cultural y de un modo de vida, que han subsistido por generaciones. Los viajeros terminan su visita y dejan la feria en pos de nuevos destinos. Mientras tanto, en Saquisilí, el pueblo se prepara para empezar la semana, a la espera de un nuevo jueves.
(*nota: aunque el termino indigena, es utilizado en la mayoria de los paises de america latina, ellos y ellas prefieren ser reconocidos como pueblos originarios o por el nombre de su grupo etnico, en este caso su mayoria son kichwas, aunque en Ecuador existen actualmente otros pueblos.)
Saludos. Equipo de Phototravel Experiences
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